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Una prueba de intuición

Mi juego favorito

    Siendo esta mi primera entrada en el blog, quise que fuera algo especial. ¿Y qué mejor que un juego de magia matemática? Aún más, un extracto de un pequeño libro que, a riesgo de sonar poco humilde, estoy muy orgulloso de haber escrito.

    Hace un par de días, en la fecha en que se publica esta entrada, fui conferencista en FLASOMA, que, para quienes no lo conozcan, es el congreso de magia por excelencia en Latinoamérica. Y no les voy a mentir: estaba muy nervioso el día de mi presentación. No sabía si a las personas presentes—una sala llena con más de 200 magos—les gustaría mi tipo de magia.

    La magia matemática siempre ha sido la oveja negra dentro de este ámbito, y no culpo a quienes no les gusta; los entiendo totalmente. Muchas veces, los juegos son pesados y tediosos en su estructura interna (aquello que solo ve el mago). Por eso amo el juego que les traigo aquí: un efecto directo y limpio que apela a lo que más me gusta de la magia (y de la matemática). Esa sensación de lo contraintuitivo, de aquello que, a priori, parece comprensible, pero que, al analizarlo, desafía nuestras preconcepciones. Eso, para mí, es el asombro.

    Pero vamos a lo que me interesa compartirles, ¡magia! Que como bien dice el titulo, es mi juego favorito (por ahora, quien sabe si mi yo del futuro cambia de opinión). Verán aquí el juego como si de un libro de magia se tratara, esto lo digo para aquellos que no estén acostumbrados. 

Una prueba de intuición

    Efecto: El mago muestra al espectador un paquete de cartas ordenadas del as al 10, demostrando que el orden se altera con solo intercambiar dos cartas. Luego, le indica que pondrá a prueba su intuición: bajo la mesa, el mago le informa al espectador que intercambiará dos cartas. Acto seguido, el mago reparte las cartas lentamente y, cuando el espectador dice "intercambia", toma las dos cartas siguientes y las intercambia. Al final, las cartas se revelan en perfecto orden, mientras el mago declara: “Aunque intentemos cambiar el orden, tu intuición siempre nos guía al as, dos, tres… ¡y diez!”. Este proceso se repite una segunda vez, con dos intercambios, y una tercera vez, donde el espectador decide cuántos intercambios hacer. En todas las ocasiones, las cartas permanecen misteriosamente en orden.

    Preparación: Ten un paquete de cartas boca abajo ordenadas del as al 10. No tienen que ser del mismo palo, pero en mi opinión se ve mejor si son de tréboles. Me gustan los tréboles. Aunque también suelo separarlos delante del público, ya que esto no tiene ningún secreto.

    Método y presentación: Con el paquete de cartas ordenado del as al 10 en tu mano, boca abajo, muéstralo al espectador diciendo: “Aquí tengo un pequeño paquete de cartas, ordenadas del as al 10”. Comienza a repartir las cartas una por una, boca arriba. “Primero viene el as, luego el dos…” y así sucesivamente hasta que terminas con el 10. Toma las cartas y vuelve a repartir, esta vez diciendo: “De nuevo, tengo el as, luego el dos, pero pasa algo curioso si, cuando reparto, intercambio dos cartas”. Toma las siguientes dos cartas, intercámbialas lentamente y explica: “Ya no vendrían el tres y luego el cuatro, sino que vendrán el cuatro y luego el tres”, mientras las repartes juntas.

  Nota: Cuando reparto la primera vez para mostrarle al espectador que las cartas están en orden, me gusta tener al espectador de frente, para ir repartiendo de derecha a izquierda (respecto al mago). Así, en la explicación, el manejo al repartir dos cartas es, tomarlas como en la imagen uno, y girar mi mano como en la imagen dos. Así quedan de forma más orgánica lista para repartirse juntas.


  

    Continúa repartiendo, diciendo: “Después de esto, vendrían el cinco y el seis, pero ¿qué sucede si intercambio las siguientes dos cartas?”. Nuevamente, intercambia las cartas lentamente, y el espectador probablemente dirá que vendrán el ocho y luego el siete. Reparte estas dos cartas para confirmar su suposición y luego termina con el nueve y el diez.

    Nota: En el caso anterior, esta parte es importante para que el espectador asocie el intercambio de dos cartas con la alteración del orden. Otro detalle importante es, toma la segunda carta y pasarla de primera, en lugar de tomar la primera y pasarla de segunda.

    Resalta al espectador que estos intercambios desordenan el paquete mientras vuelves a reorganizar las cartas en orden sobre la mesa. Ahora, proponle una prueba, una de intuición, diciéndole “intuyo que tienes buena intuición, así que pongámoslo a prueba” y que realizarás un intercambio bajo la mesa.

    Con las cartas boca abajo, coloca el paquete bajo la mesa y, en lugar de realizar un intercambio, en realidad, solo invierte el orden de las cartas (sí, ese es todo el secreto). Puedes hacerlos pasando de una en una las cartas de un amano a la otra.

  Nota: Mientras tengo las cartas bajo la mesa, me gusta jugar con la incertidumbre, diciendo en voz alta: “¿Lo hago aquí? No, muy sencillo… ¿O aquí?”. Esto lo hago para, generar más suspenso, además de darme tiempo para invertir las cartas.

    A continuación, saca las cartas y dile al espectador: “Voy a repartir las cartas una a una, lentamente sobre la mesa y, cuando tu intuición te diga ‘intercambia’, me lo dices, e intercambiaré las cartas. Quizás tu intuición te diga que lo haga en el mismo lugar donde yo lo hice… quién sabe…”. Procede a repartir las cartas lentamente boca abajo y, cuando el espectador diga “intercambia”, toma las dos cartas siguientes, intercámbialas y repártelas juntas.

    Al finalizar, con una breve pausa, toma el paquete y dile al espectador: “No importa si yo intento dañar el orden; tu intuición siempre nos llevará al as, dos, tres… y diez”. Reparte las cartas una por una, boca arriba, mientras hablas.

    Antes de que el espectador procese lo que acaba de suceder, dile: “Pero tu intuyo que tu intuición puede hacerlo de nuevo”, y propón una segunda prueba, esta vez con dos intercambios. Nuevamente, coloca el paquete boca abajo bajo la mesa e invierte el orden. Saca las cartas y di: “Recuerda, voy a repartir las cartas lentamente sobre la mesa y, cuando tu intuición te diga ‘intercambia’, me lo dices, e intercambiaré las cartas. Quizás tu intuición te diga que lo haga en el mismo lugar donde yo lo hice… quién sabe…”. Repite el proceso, dejando que el espectador elija cuándo intercambiar, realizando los intercambios y colocando las dos cartas intercambiadas sobre la mesa. Al final, muéstrale al espectador que las cartas están en orden.

  Nota: Cuando el espectador dice “intercambia”, levanto la mirada y pregunto: “¿Seguro?”. Esto añade un toque de drama y refuerza la idea de que podría cambiar de opinión, además de darle más importancia a la decisión que a las cartas.

  Una última vez, antes de que el espectador procese lo que logró, propónle una tercera y última prueba, diciéndole: “Esta vez, tú decides cuántos intercambios hacer”. Invierte las cartas bajo la mesa y dile: “Ya sabes, tú me dices ‘intercambia’, e intercambiaré las cartas… Quizás tu intuición te diga que lo haga en el mismo lugar donde yo lo hice… quién sabe…”. Repite el proceso. Aquí no importa cuántas veces el espectador te pida intercambiar, al final, muéstrale que las cartas siempre estarán en orden.

  Nota: Me gusta repetir la misma frase al final de cada fase de intercambios, reforzando la idea de que la intuición del espectador, sin importar lo que haga el mago, siempre acertará.

  Aunque al terminar la tercera fase, me gusta, en lugar de decir “el 8, el 9 y el diez”, decir “y todas, las cartas, en orden” con el mismo timing, para terminar, señalando con mi mano el orden del as al 10 y finalizar alzando la mirada.

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    ¿Qué les parece el juego? A mí me gusta mucho. Es el juego que siempre hago cuando me piden hacer magia: claro, conciso y directo. La vida externa—lo que ve el espectador: tomar dos cartas e intercambiarlas—es la misma que la vida interna, el secreto.

    No quiero entrar en muchos detalles sobre el método como tal, de porqué funciona, no porque no quiera explicarlo (yo pienso que la magia, así como las matemáticas, deberían ser de acceso libre), sino porque quiero incentivarlos a que lo repitan con sus propias manos y observen qué está pasando. Repitan las fases donde le piden al espectador que diga "intercambio", pero esta vez con las cartas siempre boca arriba. Luego me comentan lo que ven ;) (Solo diré que la orientación de las cartas importa).

    De todas maneras, he de decir que sobre esta particularidad matemática no se tiene registro alguno en términos de atribuirla a una cuestión matemática. Yo llegue a este juego gracias a estar haciendo ejemplos para algo de mi tesis de maestría. se podría decir que llegue de manera independiente a este, ya que Paul Curry, un gran mago, tiene un juego titulado A Swindle of Sorts, publicado en 1974 (la referencia más antigua que pude encontrar), muy parecido a los que les mostré aquí. Pero todas las menciones de este lo describen como un principio meramente automático o una simple curiosidad. Ya después en otra entrada les hablaré más a fondo de la matemática que hay detrás.

    Pero antes de irme a leer sus comentarios (espero si sea así xd, sino será muy gracioso que lean esto y nadie haya comentado), quiero dejarlos con otra presentación que solía hacer, para cuando no tenia espectadores, sigue la misma idea del juego, pero hablando sobre caos y orden. Y si el video aquí presente llega a desaparecer, también les dejo este otro en YouTube: Click aquí

Comentarios

  1. Me encanta ese juego! Desde la primera vez que te ví hacerlo me pareció muuuuy bacano. Felicitaciones Sergio por todo lo que estás logrando y que genial que hayas abierto este blog 👏🏻👏🏻👏🏻

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