¿Se puede clasificar la magia? Y de ser así, ¿con qué criterio? Más aún, ¿es esto siquiera útil?
En las últimas semanas, he revisitado textos sobre magia, y uno de ellos, Pensar la magia (un libro antológico que recomiendo mucho), me ha hecho cuestionar los límites de la definición y clasificación. En particular, me llamó la atención un ensayo de Dariel Fitzkee en el cuarto capítulo.
El ensayo comienza diciendo que la magia, comparada con los milagros de la ciencia, es algo simple. Cosa que es entendible si consideramos que Fitzkee (1898-1977) vio al hombre llegar a la luna. En comparación, encontrar una carta perdida en una baraja ya no podía "...considerarse seriamente como algo difícil de entender...".
Esta comparativa tiene sentido si consideramos que los milagros de la ciencia están en un perímetro muy bien estructurado, estudiado y fundamentado, por la misma naturaleza de ser una ciencia, mientras que el perímetro para comprender y analizar la magia es más difuso. Estudiar la magia en un marco parecido al de la ciencia requeriría destripar miles de juegos, tarea imposible. Por ello, es consecuente lo que plantea el escrito, agruparlos en una cantidad manejable de categorías.
Más allá de categorías como mentalismo, cartomagia o close up, Fitzkee lleva la clasificación a un terreno común: el efecto. La definición de "efecto" varía mucho: se puede entender como el fenómeno mágico, como lo da a entender Fitzkee, pero así mismo varía la cantidad de tipos de efectos. Esto se nota en los intentos de clasificación mencionados en el ensayo dadas por Thomas Page Wright, Sharpe, Winston Freer o el propio Fitzkee. Cada una refleja una visión diferente de la magia y de su entendimiento. Fitzkee proponía 19 tipos de efectos:
- Apariciones (aparición, creación, multiplicación)
- Desaparición (desaparición, anulación)
- Transposición (cambio de posición)
- Transformación (cambio de apariencia, carácter o identidad)
- Penetración (un sólido a través de otro)
- Recomposición (devolver la integridad a lo destruido)
- Animación (otorgar movimiento a lo inanimado)
- Anti-gravedad (levitación y cambio de peso)
- Atracción (adherencia inexplicable)
- Reacción simpática (respuesta simpática)
- Invulnerabilidad (a prueba de daños)
- Anomalía física (contradicciones, anormalidades, mutaciones)
- Fallo del espectador (desafío del mago)
- Control (de la mente sobre lo inanimado)
- Identificación (descubrimiento específico)
- Lectura de pensamiento (percepción mental, leer la mente)
- Transmisión del pensamiento (proyección y transferencia del pensamiento)
- Predicción (adivinar el futuro)
- Percepción extrasensorial (insólita, no solo mental)
Esta clasificación fue la que me ha parecido más completa, comparándola con otras que vi en foros y otras fuentes, pero me parece completa en el sentido de que, si se piensa el efecto como ese momento de la magia y del imposible, me resulta difícil imaginar otro efecto que no este aquí. Pero esa es la cosa, cuando me puse a pensar en una propia clasificación de efectos, me di cuenta que no defino efecto de la misma manera.
Si bien comparto que el efecto es el fenómeno (desaparición, transposición, transformación, etc), este tiene una capa extra: el contexto del espectador (lo que percibe) y el contexto del juego (lo que se quiere transmitir).
Por ejemplo, en una transposición de dos objetos, el espectador puede entender que los objetos desaparecieron y luego aparecieron en lugares diferentes, para la persona fueron dos efectos diferentes uno después del otro. En cuanto a lo que queremos transmitir, esto dota al efecto de un significado y simbolismo extra. Un ejemplo hermoso está en el unipersonal In and Out Itself de Derek Delgaudio: uno de los juegos que presenta, a nivel de clasificación, es solo una desaparición (la del ladrillo), pero el contexto es lo que resignifica esa desaparición.
Para no hacer spoiler, solo diré esto: él habla del ladrillo, contando una historia personal, donde este significaba odio y rechazo. En un punto del discurso, recalca que ese ladrillo, para todos los presentes, ya no es solo un ladrillo, pero que si estuviera en una esquina cualquiera de la ciudad, para los transeúntes seria eso, un ladrillo más. Dicho eso, lo desaparece. El efecto sigue siendo una desaparición, pero no solo del ladrillo, sino de esa connotación que tenía, porque eso es lo que debe ser: un objeto, que no tiene por qué pesar en su vida.
Esa ficción transmite algo que resignifica el efecto. Por ello, me parece un poco desalmado tomar la clasificación de Fitzkee (como las otras que vi) y separar el efecto de todo lo que lo rodea.
Esto me pasa con mi propia magia. En una prueba de intuición presento el juego como que es la persona quien tiene intuición y por ello sucede la magia. Para algunas clasificaciones, el efecto es una clarividencia (porque es como si leyera el futuro), para otras es una reacción simpática (que las acciones del mago y el espectador están en armonía). Yo, en cambio, quería que la persona sintiera que puede confiar en su instinto.
Pero, una cosa es lo que quiero transmitir y otra la interpretación del espectador. En el proceso de ensayo, solía preguntarles dónde veían la magia y obtuve respuestas variadas: que yo ya sé cuándo me van a decir "intercambia" y por eso coincide, otros que es porque es una probabilidad entre un millón, o que soy yo quien los influencia. Claro, esto lo decían desde su experiencia, cosa que discutía también con dos amigos, y uno de ellos Camilo, dijo algo que resume muy bien este pensamiento:
El efecto no nos pertenece, nos pertenece la ficción.
Como magos, al hacer magia, estamos dando una ficción, ese contexto donde lo imposible se vuelve real, pero no por eso implica que quien ve nuestra magia entenderá de la misma manera lo que le presentamos. No es extraño que existan diferentes lecturas de una misma obra: la persona da la lectura acorde a su mundo, una película puede significar algo totalmente contrario a lo que significa para otra persona, incluso diferente a lo que esta misma quiere transmitir.
Clasificar la magia en categorías puede ser un trabajo muy difícil, tanto el cómo hacer las mismas categorías, o el mismo hecho de no llegar a un absurdo de reducir todo a un "pasa porqué es magia". Pero ahí está la cosa, ese mismo hecho de plantearme qué es un efecto, ayuda a cimentar un poco más qué es la magia para mí. Y así mismo te pregunto a ti que me lees, ya seas mago o no, ¿qué entiendes por efecto? ¿Crees que se pueden crear categorías para que cualquier juego de magia se pueda clasificar? ¿O ves esto un despropósito? Te leo en los comentarios.
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